Una ruta costera para disfrutar Asturias sin prisas
- Duración ideal: entre 5 y 7 días para recorrer el litoral de este a oeste.
- Distancia aproximada: unos 250-300 kilómetros, contando desvíos y visitas.
- Paradas imprescindibles: Llanes, Ribadesella, Lastres, Cabo Peñas, Cudillero, Cabo Vidio y Luarca.
- Mejor estrategia: usar la A-8 para avanzar y las carreteras locales para llegar a playas y miradores.
- Precaución: algunas playas exigen caminar y el acceso puede complicarse en julio y agosto.

Cómo organizar una ruta por la costa de Asturias en coche
La costa asturiana no se recorre siguiendo una carretera pegada al mar de principio a fin. La A-8 funciona como eje rápido, mientras que las carreteras comarcales llevan a los pueblos, playas y cabos. Esta combinación ahorra tiempo y evita convertir el viaje en una sucesión de curvas innecesarias.Yo empezaría en Llanes y terminaría en Tapia de Casariego, aunque también se puede hacer al revés. El trayecto completo admite muchas variantes, pero forzar todas las paradas en dos o tres días resta encanto al viaje. En Asturias conviene dejar margen para que una playa inesperada, un mercado o un mirador cambien los planes.
| Duración | Qué permite hacer | Para quién resulta adecuada |
|---|---|---|
| 3 días | Elegir una zona, como Llanes-Ribadesella o Cudillero-Luarca | Viajes cortos y primeras visitas |
| 5 días | Recorrer los principales tramos con varias playas | La opción más equilibrada |
| 7 días | Incluir paseos, pueblos, gastronomía y desvíos | Quienes prefieren viajar sin horarios estrictos |
La costa de Asturias reúne más de 200 arenales, según Turismo Asturias, así que no tiene sentido intentar visitarlos todos. Es mejor combinar playas conocidas con otras menos concurridas y reservar tiempo para caminar por los acantilados.
El oriente asturiano concentra playas y paisajes singulares
El tramo entre Llanes y Ribadesella es una excelente puerta de entrada. En pocos kilómetros aparecen villas marineras, playas encajadas entre acantilados y formaciones naturales que explican por qué esta zona suele ser la más buscada para una primera ruta.
Llanes y sus alrededores
Llanes merece algo más que una parada rápida para hacer una fotografía. El paseo de San Pedro ofrece una de las mejores panorámicas de la villa y de la costa, mientras que el puerto y los Cubos de la Memoria aportan un contraste más urbano y cultural.
Desde Llanes se puede llegar a Gulpiyuri, una pequeña playa interior conectada con el Cantábrico por una cueva, aunque el acceso final se hace a pie. También recomendaría acercarse a Cuevas del Mar y a los bufones de Pría. Estos últimos se ven mejor con pleamar y mar de fondo, pero hay que mantenerse lejos del borde porque la fuerza del agua puede ser peligrosa incluso cuando el espectáculo parece tranquilo.
Ribadesella, acantilados y huellas de dinosaurio
Ribadesella combina playa, casco histórico y una ría muy agradable para pasear. La subida a la ermita de la Virgen de Guía ofrece una vista amplia del puerto y de la desembocadura del Sella. Si el tiempo acompaña, es una de esas paradas que justifican dejar el coche aparcado durante unas horas.
Entre Ribadesella y Colunga aparece la llamada Costa de los Dinosaurios. La playa de La Griega conserva icnitas, es decir, huellas fósiles de dinosaurios, y cerca de Lastres se encuentra el Museo del Jurásico de Asturias. Lastres, con sus calles empinadas y su mirador de San Roque, es precioso, pero conviene aparcar antes de entrar al núcleo histórico.
Lastres, Tazones y la costa central aportan variedad
La zona central funciona muy bien para quienes no quieren pasar todo el día en el coche. Aquí se mezclan playas amplias, pueblos pesqueros, patrimonio industrial y miradores con acceso sencillo. También es un tramo útil para alojarse, porque Gijón y Villaviciosa ofrecen más servicios fuera de la temporada alta.Tazones es pequeño y atractivo, con un puerto protegido y casas tradicionales. El acceso por carretera es estrecho y el aparcamiento dentro del pueblo es limitado, de modo que llegar pronto marca la diferencia. La playa de Rodiles, junto a la ría de Villaviciosa, ofrece más espacio y un entorno de dunas y bosque, aunque en verano puede llenarse con rapidez.
En Gijón recomiendo no plantear una visita como una simple parada de playa. El paseo de San Lorenzo, Cimavilla y el cerro de Santa Catalina permiten entender la relación de la ciudad con el mar. Para una experiencia más tranquila, se puede continuar hacia Candás y Luanco, dos villas marineras con playas urbanas, restaurantes y paseos fáciles.
El Cabo Peñas merece una parada propia
El Cabo Peñas es el punto más septentrional de Asturias y uno de los mejores lugares para contemplar la costa central. El faro, los acantilados y las pasarelas forman una visita sencilla, pero el viento suele ser intenso. Yo llevaría una chaqueta incluso en días soleados y evitaría acercarme demasiado a los bordes.
Desde allí se pueden añadir los miradores de la zona de Castrillón y el playón de Bayas. No todos requieren una larga caminata, pero sí es importante comprobar dónde termina el acceso en coche. En muchos puntos el último tramo se hace por sendero y no existe espacio suficiente para girar o aparcar.
La costa occidental ofrece los paisajes más dramáticos
Al oeste de Avilés el paisaje gana sensación de aislamiento. Las playas suelen estar más abiertas, los acantilados son más abruptos y los pueblos aparecen separados por carreteras sinuosas. Es el tramo que más me gusta para viajar despacio, especialmente fuera de los fines de semana de verano.
Cudillero y la playa del Silencio
Cudillero se extiende alrededor de su puerto en forma de anfiteatro. Sus casas de colores, la plaza y los miradores justifican caminar sin rumbo fijo, aunque las cuestas son considerables. El coche debe quedarse en las zonas habilitadas de entrada, ya que moverse por el centro resulta incómodo y poco práctico.
La playa del Silencio es una de las imágenes más conocidas del occidente asturiano. El acceso en coche llega hasta las inmediaciones, pero hay que bajar por un camino y escaleras. No es la mejor elección para cargar con mucho equipaje, ni una playa especialmente cómoda cuando hay oleaje fuerte, pero el paisaje de los acantilados compensa el esfuerzo.
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Cabo Vidio, Luarca y los pueblos del oeste
El Cabo Vidio ofrece una panorámica espectacular sobre una costa de acantilados. Cerca se encuentran playas como Vallina y otras calas de acceso más exigente. En este tramo conviene revisar la ruta antes de salir, porque algunas indicaciones conducen a pequeños caminos rurales donde apenas hay espacio para dos vehículos.
Luarca es una parada perfecta para terminar el día. El cementerio de La Atalaya, el faro y el barrio marinero de El Cambaral forman uno de los conjuntos más reconocibles del litoral occidental. Yo reservaría tiempo para comer pescado o marisco y pasear por el puerto, en lugar de limitar la visita a los miradores.
Si aún quedan días, merece la pena continuar hacia Puerto de Vega, Viavélez, Ortiguera y Tapia de Casariego. Son localidades más pequeñas, con menos presión turística y una escala que permite disfrutar de la arquitectura marinera, los puertos y las playas cercanas con mayor calma.
Qué playas elegir según el tipo de viaje
No todas las playas asturianas sirven para el mismo plan. Algunas son buenas para bañarse con comodidad, otras destacan por el paisaje y varias exigen caminar. La diferencia importa mucho cuando se viaja con niños, personas mayores o material de playa.
| Tipo de experiencia | Playas recomendables | Qué debes esperar |
|---|---|---|
| Baño y servicios | San Lorenzo, Rodiles, La Franca | Más espacio, accesos sencillos y mayor afluencia |
| Paisaje espectacular | Gulpiyuri, Cuevas del Mar, Playa del Silencio | Entornos singulares, pero accesos menos cómodos |
| Tranquilidad | Barayo, Frejulfe, Porcía | Menos ambiente urbano y más necesidad de caminar |
| Surf y mar abierto | Salinas, San Antolín, Rodiles | Oleaje variable y condiciones que deben revisarse antes |
La playa más bonita no siempre es la mejor para pasar el día. En mi opinión, Rodiles y La Franca son más prácticas para una jornada completa, mientras que Gulpiyuri o el Silencio funcionan mejor como paradas paisajísticas dentro de un recorrido.
Consejos para conducir, aparcar y evitar errores
El error más común consiste en calcular los tiempos como si toda la ruta discurriera por autovía. Un trayecto de 30 kilómetros puede alargarse bastante al bajar a una playa, buscar aparcamiento y caminar hasta el arenal. Para viajar cómodo, yo limitaría las visitas principales a tres o cuatro por día.
- Utiliza la A-8 para cubrir distancias largas y abandónala solo para visitar un punto concreto.
- Evita aparcar en cunetas, prados o entradas de viviendas, aunque veas otros coches allí.
- Lleva calzado cerrado para senderos, escaleras húmedas y caminos con piedra suelta.
- Consulta el estado de la marea si quieres ver bufones, explorar cuevas o caminar por zonas intermareales.
- En julio y agosto, llega antes de las 10:00 a las playas más famosas.
- No te fíes únicamente de la cobertura móvil en caminos rurales y guarda el alojamiento y la ruta de vuelta.
El combustible suele ser el gasto más fácil de calcular. Para una vuelta de 250 a 300 kilómetros, un turismo que consuma entre 5,5 y 7 litros cada 100 kilómetros necesitará aproximadamente 14-21 litros, sin contar desvíos. El alojamiento y los restaurantes varían mucho más según la temporada, por lo que reservar con antelación resulta especialmente útil en verano.
También conviene revisar las restricciones temporales de acceso. Algunas playas habilitan aparcamientos regulados o limitan el paso de vehículos en días de máxima afluencia. La información municipal y Turismo Asturias suelen ser más fiables que una indicación antigua encontrada en una guía.
La mejor forma de cerrar el viaje junto al Cantábrico
Para una primera visita, elegiría cinco días con este reparto: dos noches en el oriente, una en la zona central y dos en el occidente. Así se reducen los cambios de alojamiento y se conserva tiempo para caminar, comer con calma y adaptarse al tiempo, que puede cambiar varias veces en una misma jornada.
Asturias se disfruta más cuando el coche sirve para acercarse a la costa, no para pasar el día dentro de él. Si una playa exige veinte minutos a pie o un pueblo obliga a dejar el vehículo en la entrada, normalmente es una buena señal: allí empieza la parte más memorable del viaje.