Caminar entre Covadonga, los Picos de Europa y Cantabria permite acercarse a uno de los episodios más simbólicos de la historia medieval asturiana. La ruta de la Reconquista combina patrimonio, paisaje de alta montaña y un recorrido exigente que conviene planificar con cuidado, especialmente por el desnivel y los cambios meteorológicos. Aquí encontrarás su trazado, etapas, dificultad, mejor época y el material que realmente necesitas.
La ruta reúne historia medieval y senderismo de montaña en un mismo recorrido
- Itinerario principal: une Covadonga con Cosgaya, en Cantabria.
- Distancia: aproximadamente 65,4 kilómetros por el GR-202.
- Dificultad: difícil, con unos 3.905 metros de ascenso acumulado.
- Etapas: se puede completar en 4 jornadas, aunque existen propuestas agrupadas en 3.
- Mejor enfoque: tratarla como una travesía de montaña, no como un paseo turístico.

Qué recorrido sigue y qué relación tiene con la Reconquista
El itinerario corresponde al GR-202, un sendero de gran recorrido que parte del entorno de Covadonga y atraviesa varios valles y pasos de los Picos de Europa hasta llegar a Cosgaya, en el valle de Liébana. Su nombre alude a la tradición según la cual parte de las tropas musulmanas huyó hacia Cantabria después de la batalla de Covadonga, fechada habitualmente en el año 718.
Conviene leer esta referencia con cierta prudencia. La propia Federación de Deportes de Montaña del Principado de Asturias reconoce que en el relato se mezclan historia, crónica y leyenda, por lo que no debe interpretarse como una reconstrucción arqueológica exacta de cada paso seguido por aquel ejército. Su interés está precisamente en unir un paisaje real con una memoria histórica que ha marcado la identidad de Asturias.
El trazado pasa por lugares tan reconocibles como los Lagos de Covadonga, la garganta del Cares, Pandébano y Áliva. Para mí, esa combinación es lo que hace especial la experiencia: no se camina solo hacia un monumento, sino que se entiende cómo los puertos, desfiladeros y valles condicionaban los desplazamientos medievales.
Las etapas que debes conocer antes de salir
La ficha técnica de FEMPA divide el recorrido en cuatro jornadas. Turismo Asturias también ofrece una versión organizada en tres tramos, agrupando algunos sectores. Las dos referencias describen el mismo eje general, pero la división en cuatro etapas resulta más razonable para quien quiere caminar con margen y disfrutar del entorno.
| Etapa | Recorrido | Distancia aproximada | Qué encontrarás |
|---|---|---|---|
| 1 | Covadonga - Vega de Comeya | 9,85 km | Lagos, paisaje kárstico y vistas del macizo occidental |
| 2 | Vega de Comeya - Poncebos | 19,55 km | Descenso hacia la garganta del Cares y terreno irregular |
| 3 | Poncebos - Sotres | 11,12 km | Ascenso por el entorno de Cabrales y panorámicas de montaña |
| 4 | Sotres - Cosgaya | 24,88 km | Pandébano, Áliva y descenso hacia Liébana |
En conjunto son 65,4 kilómetros, con una altitud máxima cercana a los 1.480 metros y más de 3.900 metros de desnivel positivo. La cifra que más suele engañar es la distancia total: algunas etapas no parecen extremas sobre el papel, pero el desnivel, la piedra suelta y el cansancio acumulado cambian por completo la dificultad.
Qué nivel físico exige realmente
La clasificación oficial es difícil, y me parece una valoración acertada. No hace falta tener experiencia alpinista, pero sí estar acostumbrado a caminar varias horas por terreno de montaña, subir y bajar de forma continuada y orientarse cuando la niebla reduce la visibilidad.
La primera etapa puede parecer asequible por su distancia, aunque el terreno alrededor de los Lagos y Vega de Comeya requiere atención. La segunda y la cuarta concentran los esfuerzos más evidentes por su longitud y desnivel. La garganta del Cares añade tramos estrechos y pedregosos, mientras que el paso hacia Áliva puede resultar duro si se llega con las piernas cansadas.
Quién debería evitar hacerla completa
No elegiría esta travesía para una primera salida de senderismo, para personas con poca experiencia en montaña o para grupos que no puedan caminar entre 6 y 9 horas diarias. Tampoco es una buena opción si se espera una ruta perfectamente señalizada y con servicios frecuentes en cada punto.
Para una experiencia más sencilla, se pueden hacer solo algunos sectores. La zona de los Lagos de Covadonga permite paseos cortos, y el entorno de Poncebos ofrece acceso a la senda del Cares. Eso permite disfrutar de los paisajes más famosos sin asumir toda la exigencia del GR-202.
Cómo organizar la travesía sin complicaciones
La ruta es lineal, de modo que el transporte condiciona la planificación. Antes de empezar hay que decidir si se dejará un vehículo en el final, si se contratará un traslado o si se organizará el regreso desde Cosgaya. Improvisar este punto al terminar una jornada larga suele ser una fuente innecesaria de problemas.
- Planifica entre 4 y 5 días si quieres caminar sin prisas y reservar margen para cambios meteorológicos.
- Confirma con antelación el alojamiento en Covadonga, Poncebos, Sotres y la zona de Liébana.
- Descarga el track GPS, pero no dependas únicamente del teléfono.
- Lleva el recorrido en un mapa offline y comunica a alguien tu itinerario.
- Revisa las restricciones de acceso a los Lagos de Covadonga, que pueden variar según la temporada.
En los núcleos habitados encontrarás opciones de alojamiento y restauración, pero hay tramos largos sin tiendas ni fuentes fiables. Yo llevaría agua suficiente para cada jornada y trataría las fuentes naturales como un complemento, no como la única reserva prevista.
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Material imprescindible
Unas botas con buena suela, bastones, cortavientos impermeable, frontal y batería externa marcan una diferencia enorme. También incluiría una manta térmica, botiquín básico, comida energética y protección solar, incluso en días nublados.
El calzado ligero de paseo no es suficiente para todo el recorrido. En los Picos de Europa la roca mojada puede ser resbaladiza y el tiempo cambia con rapidez. La previsión meteorológica debe consultarse el mismo día de salida y también antes de afrontar los pasos más expuestos.
Cuándo ir y qué riesgos no conviene minimizar
Los meses de finales de primavera, verano y comienzos del otoño suelen ofrecer las condiciones más manejables, aunque no garantizan buen tiempo. En primavera todavía puede haber nieve o hielo en cotas altas, mientras que en otoño los días son más cortos y la lluvia vuelve resbaladizos muchos tramos.
El verano facilita la logística, pero también trae más afluencia en Covadonga, los Lagos y la garganta del Cares. Salir temprano ayuda a evitar las horas de mayor calor y permite caminar con más tranquilidad. En pleno verano no conviene olvidar que el sol puede castigar en los sectores sin sombra.
- Niebla: puede desorientar rápidamente en collados y zonas abiertas.
- Lluvia: aumenta el riesgo de resbalones en roca y barro.
- Nieve o hielo: pueden convertir una etapa normal en una actividad invernal.
- Tormentas: aconsejan abandonar crestas y pasos altos sin esperar a que empeore el tiempo.
- Fatiga: es una causa frecuente de errores durante los descensos largos.
La decisión más sensata no siempre es completar la etapa prevista. Si el tiempo se complica o el grupo avanza demasiado lento, reducir el recorrido y buscar una salida segura es parte de hacer montaña con criterio.
Qué ver además del sendero histórico
Covadonga merece una visita pausada antes de comenzar. La Santa Cueva, la basílica y el entorno del Real Sitio ayudan a entender por qué este lugar tiene un peso tan fuerte en la memoria asturiana, más allá del propio sendero.
En la zona de Cangas de Onís, el puente romano, el antiguo núcleo histórico y la gastronomía local completan bien la escapada. En Cabrales, el paisaje ganadero y la tradición quesera aportan una lectura cultural que a menudo se pierde cuando solo se mira hacia las cumbres.
El final en Cosgaya permite prolongar el viaje por Liébana y acercarse a otros enclaves de Cantabria. No intentaría convertir la travesía en una carrera para llegar cuanto antes: el mayor atractivo está en la sucesión de valles, majadas, desfiladeros y pueblos de montaña.
La mejor forma de vivir esta travesía entre Asturias y Cantabria
La ruta funciona especialmente bien para quien busca una experiencia de senderismo con contenido histórico, pero exige asumir que no es un itinerario fácil ni completamente urbano. Su valor está en el equilibrio entre memoria medieval y naturaleza, siempre que se respete el ritmo del grupo y se prepare bien la logística.
Mi recomendación es reservar cuatro jornadas, consultar el estado del recorrido poco antes de viajar y dejar una jornada de margen. Así podrás disfrutar de Covadonga, los Picos de Europa y Liébana sin convertir una ruta memorable en una prueba de resistencia innecesaria.