Puente Romano de Cangas de Onís y ruta por el Sella

Miguel Ángel Juan .

6 de agosto de 2026

El puente del Sella, de piedra y cubierto de vegetación, cruza un río de aguas verdes rodeado de árboles frondosos.
Al llegar a Cangas de Onís, muchos viajeros se detienen ante un puente de piedra que parece salido de una leyenda asturiana. El puente del Sella permite descubrir uno de los paisajes más reconocibles de Asturias, pero también conduce a una ruta cultural por Cangas de Onís, Arriondas y Ribadesella, con barrios históricos, monumentos y miradores junto al río.

El puente más famoso del Sella es medieval y está en Cangas de Onís

  • Ubicación principal Cangas de Onís, en el Oriente de Asturias.
  • Historia Aunque se conoce como Puente Romano, la estructura actual es medieval.
  • Símbolo La Cruz de la Victoria cuelga bajo su gran arco central.
  • Alternativas cercanas Arriondas y Ribadesella también cuentan con puentes ligados a la vida del Sella.
  • Mejor visita Combinar el puente con el casco histórico, la capilla de Santa Cruz y un paseo junto al río.

El puente del Sella, de piedra y cubierto de vegetación, cruza un río de aguas verdes rodeado de árboles frondosos.

Qué puente identifica normalmente esta búsqueda

La expresión puede causar cierta confusión porque el Sella atraviesa varios concejos y cuenta con distintos pasos importantes. Sin embargo, cuando se habla del puente más emblemático sobre este río, la referencia habitual es el Puente Romano de Cangas de Onís, conocido también como Puentón.

El nombre popular resulta atractivo, pero puede llevar a error. La estructura que vemos hoy se considera de época medieval, posiblemente de finales del siglo XIII, aunque pudo ocupar el lugar de pasos anteriores relacionados con las comunicaciones romanas. Para mí, esa mezcla entre memoria romana, historia asturiana y paisaje fluvial explica buena parte de su encanto.

También existen dos puentes que conviene distinguir. En Arriondas se encuentra el paso asociado a la salida del Descenso Internacional del Sella, mientras que en Ribadesella el puente de la villa cruza la ría y se relaciona con la llegada de la popular competición. No son el mismo monumento, aunque todos forman parte del mismo paisaje cultural.

El puente medieval de Cangas de Onís y su valor histórico

El gran arco apuntado y los arcos laterales forman una silueta inconfundible sobre el cauce. Bajo el arco principal cuelga una réplica de la Cruz de la Victoria, uno de los símbolos más reconocibles del Principado, que convierte el puente en mucho más que una infraestructura para cruzar el río.

Su importancia se entiende mejor al recordar que Cangas de Onís fue la primera capital del Reino de Asturias. El puente se encuentra en un punto estratégico, cerca de la confluencia del Sella con el río Güeña, en una zona que durante siglos conectó los valles interiores con las rutas hacia la costa.

La visita es gratuita y se puede hacer a cualquier hora, aunque la experiencia cambia bastante según el momento. A primera hora hay menos gente y una luz suave sobre el agua; al final de la tarde, las piedras adquieren tonos cálidos. En temporada alta, recomiendo evitar las horas centrales si se quiere fotografiar la Cruz sin grupos alrededor.

Qué ver alrededor del puente sin alejarse demasiado

El puente merece una parada, pero quedarse solo unos minutos sería perderse la parte más interesante de Cangas de Onís. Desde allí se llega fácilmente al casco urbano, donde conviven calles comerciales, casas tradicionales y edificios vinculados a la historia local.

Casco histórico y paseo junto al Sella

El paseo por la ribera permite observar el puente desde abajo y entender mejor su escala. El agua, la vegetación y las montañas del entorno ofrecen una perspectiva más completa que la fotografía habitual tomada desde la calzada.

En el centro conviene acercarse a la iglesia de Santa María, al antiguo mercado y a las calles próximas al río. No es un casco histórico monumental en el sentido de otras ciudades españolas, pero sí conserva una atmósfera muy ligada a la vida comercial y ganadera del Oriente asturiano.

La capilla de Santa Cruz

A poca distancia se encuentra la ermita de la Santa Cruz, levantada sobre un dolmen. El edificio actual no debe confundirse con la construcción original atribuida al año 737, pero el lugar conserva un fuerte valor simbólico y arqueológico.

La visita ayuda a comprender por qué Cangas de Onís ocupa un lugar tan destacado en la historia asturiana. Mi consejo es verla después del puente, porque ambos espacios cuentan una historia relacionada con los orígenes del reino y con la construcción de la identidad del Principado.

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Covadonga y los Picos de Europa

Si se dispone de medio día más, Cangas de Onís funciona como base para acercarse a Covadonga y al Parque Nacional de los Picos de Europa. El puente no está dentro del parque, pero forma parte de la ruta cultural que muchos viajeros realizan antes de subir hacia la basílica, la Santa Cueva y los lagos.

Conviene separar ambas visitas cuando hay mucha afluencia. El acceso a los lagos puede tener restricciones de tráfico en determinados periodos, por lo que es prudente comprobar las condiciones del día antes de organizar el recorrido.

Arriondas aporta el vínculo deportivo del río

Arriondas, en el concejo de Parres, ofrece una lectura distinta del Sella. Aquí el río no se asocia tanto a la monarquía medieval como al Descenso Internacional del Sella, una de las grandes celebraciones deportivas y festivas de Asturias.

En julio de 2026 se inauguró el nuevo puente Emilio Llamedo Olivera, una actuación de más de 5,5 millones de euros que amplió calzadas y aceras e incorporó un mirador en voladizo sobre el río. El proyecto también mejoró los accesos a la localidad y reforzó el espacio destinado a los peatones.

La salida del descenso se celebra en este entorno durante el mes de agosto. Incluso fuera de la competición, el puente permite observar el río desde una posición privilegiada y entender por qué Arriondas es uno de los principales puntos de partida para las actividades en piragua.

El barrio de La Peruyal merece una visita breve. Sus calles y ambiente festivo recuerdan la importancia que tiene la prueba para la identidad local. Si se viaja con niños o se busca turismo activo, Arriondas puede resultar más interesante que Cangas de Onís, mientras que el puente medieval sigue siendo la mejor elección para quien prioriza historia y arquitectura.

Ribadesella muestra la llegada del Sella al Cantábrico

En Ribadesella el río se ensancha hasta formar una ría antes de desembocar en el Cantábrico. El puente de la villa conecta las dos orillas y funciona como un excelente punto de observación de la ría, el puerto y el paseo marítimo.

La localidad tiene una personalidad diferente. Aquí el interés se reparte entre el paisaje marítimo, la arquitectura indiana y un casco antiguo que conserva el trazado de la antigua villa. El barrio de El Portiellu, antigua entrada histórica a Ribadesella, es uno de los rincones más agradables para caminar sin prisa.

Desde el centro se puede continuar hacia la capilla de Santa Ana, la ermita de Nuestra Señora de Guía y el paseo de la Grúa. También merece la pena reservar tiempo para la cueva de Tito Bustillo, uno de los grandes conjuntos de arte rupestre de la península, aunque el acceso depende de reserva y disponibilidad.

Según la información turística oficial del Principado, el recorrido del Descenso del Sella une precisamente Arriondas y Ribadesella. Esa relación explica que los puentes de ambas localidades tengan una función festiva y deportiva, mientras que el de Cangas de Onís conserva un protagonismo principalmente histórico.

Cómo elegir la mejor visita según el tiempo disponible

Lugar Qué representa Qué visitar cerca Tiempo recomendable
Cangas de Onís Historia medieval y símbolo asturiano Casco urbano, Santa Cruz y ribera del Sella 2-3 horas
Arriondas Deporte, piragua y fiesta del Sella Puente Emilio Llamedo y barrio de La Peruyal 1-2 horas
Ribadesella Ría, costa y patrimonio marinero El Portiellu, casco histórico, Guía y Tito Bustillo Medio día

Para una primera visita, yo elegiría Cangas de Onís por la mañana y Ribadesella por la tarde. Así se empieza con el monumento más reconocible y se termina junto al mar, cuando la luz suele favorecer las vistas de la ría.

Arriondas encaja mejor en un plan centrado en el descenso, el piragüismo o el turismo familiar. No intentaría convertir los tres puentes en una carrera de fotografías. Lo interesante está en observar cómo el mismo río cambia de carácter al pasar de la montaña a la costa.

Una ruta sencilla para entender el paisaje del Sella

  1. Comienza en Cangas de Onís y contempla el puente desde la calzada y desde la ribera.
  2. Camina por el centro histórico hasta la capilla de Santa Cruz.
  3. Continúa hacia Arriondas para conocer el puente de salida del descenso y el ambiente de La Peruyal.
  4. Termina en Ribadesella con un paseo por El Portiellu, la ría y el casco antiguo.

El trayecto completo requiere vehículo o una buena planificación del transporte público, sobre todo fuera de la temporada alta. Las distancias no son grandes, pero los horarios pueden ser menos frecuentes en los meses de menor afluencia.

También aconsejo llevar calzado cómodo y reservar con antelación las visitas con horario, como Tito Bustillo. El puente de Cangas de Onís no exige entrada, pero los espacios culturales cercanos sí pueden tener aforo limitado y condiciones distintas según la época del año.

El mejor recuerdo no siempre se obtiene desde el puente

La imagen más famosa es la de la Cruz de la Victoria suspendida bajo el arco, pero la perspectiva que más explica el lugar suele encontrarse junto al agua. Desde la ribera se percibe mejor la relación entre la piedra, el cauce y las montañas que rodean Cangas de Onís.

La clave está en no confundir los tres escenarios. Cangas de Onís habla de historia, Arriondas de deporte y Ribadesella de ría, costa y barrios marineros. Juntos forman una de las rutas culturales más completas del Oriente asturiano y permiten conocer el Sella como paisaje vivo, no solo como fondo para una fotografía.

Preguntas frecuentes

Aunque se conoce popularmente como Puente Romano, la estructura actual se considera medieval, posiblemente de finales del siglo XIII. Podría haber ocupado el lugar de pasos anteriores relacionados con las comunicaciones romanas.
Desde el puente se puede recorrer la ribera del Sella, el casco urbano y las calles próximas a la iglesia de Santa María y el antiguo mercado. También merece la pena acercarse a la ermita de Santa Cruz, levantada sobre un dolmen.
El puente de Cangas de Onís representa la historia medieval y los símbolos asturianos. Arriondas está vinculado al inicio del Descenso Internacional del Sella y al turismo activo, mientras que Ribadesella muestra la ría, el puerto y la llegada de la competición al Cantábrico.
Una ruta sencilla comienza en Cangas de Onís, continúa hacia Arriondas y termina en Ribadesella. Para completar el recorrido se recomienda disponer de vehículo o planificar bien el transporte público, además de reservar con antelación visitas como la cueva de Tito Bustillo.
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Autor Miguel Ángel Juan
Miguel Ángel Juan
Soy Miguel Ángel Juan y llevo 9 años explorando y compartiendo la riqueza cultural, de ocio y turística de España. Mi fascinación por este país reside en su diversidad, desde las tradiciones ancestrales hasta las propuestas más vanguardistas, y mi objetivo es desgranar esos detalles que hacen de cada rincón una experiencia única. Me dedico a investigar a fondo, cotejar información y presentarla de forma clara y accesible, para que cada artículo sea una invitación a descubrir o redescubrir España, siempre con datos precisos y actualizados.
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