Caminar por la zona volcánica de La Garrotxa permite reunir en una sola jornada un hayedo singular, dos volcanes muy diferentes y varios paisajes que explican la historia geológica de Cataluña. La ruta de los volcanes de La Garrotxa se puede hacer completa o adaptar a una visita más corta, y aquí detallo el recorrido, los tiempos, los accesos, el material necesario y los errores que conviene evitar.
La combinación de hayedo y volcanes que mejor aprovecha la jornada
- Recorrido completo: itinerario circular de unos 12 kilómetros.
- Duración: calcula alrededor de 4 horas y 20 minutos sin contar las paradas largas.
- Puntos principales: la Fageda d’en Jordà, el volcán de Santa Margarida y el volcán del Croscat.
- Inicio recomendado: el área de Can Serra, junto al hayedo, en la carretera GI-524.
- Dificultad: baja o moderada por la distancia, algunos desniveles y el terreno irregular.

La ruta completa reúne tres paisajes muy distintos
El itinerario oficial número 1 del Parc Natural está pensado como una ruta circular. Se puede comenzar en el área de Can Serra, junto a la Fageda d’en Jordà, o en el área de Santa Margarida, aunque yo prefiero el primer punto porque permite entrar en el hayedo cuando todavía se está fresco.
| Tramo | Distancia aproximada | Tiempo acumulado |
|---|---|---|
| Can Serra a Sant Miquel de Sacot | 5 km | 1 h 30 min |
| Sant Miquel al volcán de Santa Margarida | 7,7 km | 2 h 25 min |
| Santa Margarida al área del mismo nombre | 8,5 km | 3 h 15 min |
| Regreso a Can Serra | 12 km | 4 h 20 min |
La Fageda d’en Jordà
El comienzo atraviesa un hayedo poco habitual porque crece a una altitud relativamente baja, alrededor de 550 metros, sobre una antigua colada de lava del Croscat. El terreno presenta pequeñas elevaciones conocidas como tossols, algunas de más de 20 metros, que hacen que el camino sea más ondulado de lo que parece a primera vista.
Este tramo es especialmente atractivo en otoño, cuando las hojas cambian de color, pero también es el momento con más visitantes. En mi opinión, la primavera ofrece un equilibrio mejor entre paisaje, temperatura y tranquilidad. El sendero inicial incluye escaleras y raíces, por lo que no conviene confundirlo con un paseo urbano sencillo.
El volcán de Santa Margarida
Después del hayedo se pasa por Sant Miquel de Sacot, una iglesia románica del siglo XI, y se avanza hacia el volcán de Santa Margarida. Su rasgo más llamativo es el gran cráter circular, ocupado por prados y por la ermita que da nombre al volcán.
Desde el sendero principal se puede bajar hasta el interior del cráter. Ese desvío añade aproximadamente 700 metros y 20 minutos. Yo lo haría siempre que el terreno esté seco, porque es el punto que mejor permite entender la forma del volcán, aunque la subida de regreso se nota en las piernas.
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El volcán del Croscat
El Croscat es un volcán de tipo estromboliano y su cono alcanza unos 160 metros de altura, lo que lo convierte en uno de los grandes relieves volcánicos de la península Ibérica. La antigua explotación de materiales dejó una enorme sección abierta en la ladera, conocida como las grederas.
La zona del Croscat tiene un interés doble. Por un lado, muestra las capas de materiales volcánicos con mucha claridad. Por otro, recuerda que el paisaje no es completamente intocable ni está al margen de la historia humana. El acceso al espacio museístico puede estar regulado y las visitas organizadas requieren las condiciones que establezca el parque.
Cómo elegir el punto de inicio y adaptar el recorrido
Las dos áreas principales están situadas en la carretera GI-524, entre Olot y Santa Pau. Can Serra es la opción más lógica para quienes quieren empezar por la Fageda d’en Jordà, mientras que el área de Santa Margarida resulta práctica si la prioridad son los volcanes y se dispone de menos tiempo.
| Opción | Qué permite ver | Para quién la recomiendo |
|---|---|---|
| Recorrido completo desde Can Serra | Hayedo, Santa Margarida, Croscat y Sant Miquel de Sacot | Personas con una mañana o una tarde larga |
| Inicio en Santa Margarida | Crater del volcán y conexión con el Croscat | Quienes priorizan la parte geológica |
| Visita corta a un solo volcán | Un cráter o las grederas del Croscat | Familias, niños pequeños o visitantes con poco tiempo |
La ruta completa no exige una preparación técnica especial, pero sí cierta resistencia para caminar durante varias horas. Si vas con niños, personas mayores o alguien poco acostumbrado al senderismo, prefiero plantear una visita parcial y disfrutarla sin prisas. Forzar los 12 kilómetros solo para completar el circuito suele empeorar la experiencia.
El aparcamiento debe hacerse únicamente en las áreas señalizadas. En fines de semana, puentes y fechas de otoño se llenan pronto, así que llegar temprano puede ahorrarte caminar un tramo adicional por carretera. Antes de salir conviene comprobar la situación de los accesos, las posibles restricciones y el horario del espacio museístico del Croscat.
Qué llevar para caminar con comodidad
El equipamiento necesario es sencillo, pero algunos detalles marcan la diferencia. Yo llevaría calzado de senderismo con buena suela, especialmente si ha llovido, porque las zonas de tierra volcánica pueden volverse resbaladizas y los caminos del hayedo acumulan barro y hojas húmedas.
- Agua suficiente: no hay fuentes repartidas por todo el circuito. La fuente de Collelldamunt, en el área de Santa Margarida, es el principal punto señalado en el itinerario.
- Comida ligera: una ruta de más de cuatro horas requiere algo más que un tentempié, sobre todo si se incluye la bajada al cráter.
- Ropa por capas: el hayedo puede ser fresco y húmedo, mientras que las zonas abiertas del Croscat reciben bastante sol.
- Protección solar: gorra, crema y gafas resultan útiles aunque el recorrido atraviese bastante bosque.
- Mapa o aplicación de senderismo: las conexiones con otros itinerarios pueden generar confusión si se abandona la señalización principal.
No hace falta llevar bastones en condiciones normales, aunque pueden ayudar en las bajadas si el suelo está mojado. Tampoco recomiendo sandalias abiertas. Las raíces, las piedras sueltas y los desniveles cortos exigen más estabilidad de la que parece al mirar fotografías del recorrido.
Cuándo ir y qué dificultades pueden aparecer
La Garrotxa se puede visitar durante todo el año, pero cada estación cambia bastante el carácter de la caminata. El otoño ofrece el paisaje más espectacular en la Fageda d’en Jordà, mientras que la primavera suele ser más cómoda para caminar y permite encontrar menos saturación en los aparcamientos.
| Época | Ventajas | Precauciones |
|---|---|---|
| Primavera | Temperaturas agradables y vegetación verde | Posibles lluvias y barro |
| Verano | Días largos y menos humedad en el suelo | Calor en los tramos abiertos y más afluencia |
| Otoño | Colores de la Fageda d’en Jordà | Aparcamientos llenos y senderos concurridos |
| Invierno | Más calma y buena visibilidad | Frío, humedad y zonas resbaladizas |
La dificultad suele considerarse baja, pero esa etiqueta necesita matices. El desnivel no es extremo, aunque la distancia, las escaleras de la Fageda y las subidas y bajadas alrededor de los volcanes pueden cansar a quien no camina habitualmente. Yo reservaría una hora adicional para fotografías, descansos y visitas tranquilas.
La lluvia no obliga necesariamente a cancelar la salida, pero sí cambia la planificación. Con suelo mojado, la bajada al cráter de Santa Margarida puede resultar incómoda y las raíces del hayedo resbalan. Si el pronóstico es malo, es más sensato visitar un tramo corto y dejar el circuito completo para otro día.
Errores que conviene evitar en el parque natural
El primer error es intentar ver todo deprisa. La Fageda, el cráter de Santa Margarida y las grederas del Croscat explican fenómenos diferentes, y recorrerlos como una simple sucesión de fotografías hace que se pierda buena parte del interés del lugar.
El segundo consiste en salir del camino marcado para buscar mejores vistas. El suelo volcánico es frágil y la vegetación necesita tiempo para recuperarse. Además, algunos bordes de las grederas pueden ser inestables y no ofrecen ninguna ventaja real frente a los miradores señalizados.
- No recojas piedras, tierra ni fragmentos volcánicos.
- No enciendas fuego ni abandones residuos.
- Mantén a los perros controlados y respeta la normativa vigente.
- No uses bicicleta de montaña ni caballo en los tramos donde están prohibidos.
- Evita bloquear los accesos con el coche, incluso si solo vas a parar unos minutos.
También es frecuente subestimar la carretera GI-524. Hay que cruzarla únicamente por los puntos indicados y prestar atención, especialmente cuando se camina en grupo o con niños. El parque natural no es un circuito cerrado, sino un territorio con carreteras, explotaciones y espacios de uso local.
Mi forma de aprovechar mejor la jornada
Si solo tengo un día, comienzo temprano en Can Serra y atravieso la Fageda sin detenerme demasiado al principio. Después hago una pausa en Sant Miquel de Sacot, bajo al cráter de Santa Margarida si el terreno está seco y dejo el Croscat para la segunda mitad del recorrido, cuando ya tengo una visión más completa del paisaje.
Para una experiencia más pausada, dividiría la visita en dos momentos. El primer día dedicaría tiempo al hayedo y al volcán de Santa Margarida. En otra salida recorrería el entorno del Croscat y sus grederas, quizá combinándolo con una visita cultural en Olot o Santa Pau.
La mejor elección depende menos de la condición física que del tiempo disponible. Con cuatro o cinco horas, el circuito completo merece la pena; con dos horas, es preferible escoger un solo sector y observarlo bien antes que convertir la excursión en una carrera.
Un paisaje volcánico que se entiende mejor caminando despacio
La gran virtud de esta ruta no está en alcanzar una cumbre, sino en enlazar ambientes que normalmente se visitarían por separado. El hayedo muestra cómo la lava condicionó el suelo, Santa Margarida conserva un cráter con una ermita en su interior y el Croscat revela las capas de una antigua actividad volcánica.
Yo la recomendaría a cualquier persona que quiera combinar senderismo, naturaleza y patrimonio sin enfrentarse a una ruta técnica. Solo hace falta consultar los accesos antes de salir, llevar agua, respetar la señalización y aceptar que el mejor recuerdo de La Garrotxa suele aparecer cuando se baja el ritmo.