La elección depende del tiempo y de cómo quieras vivir la montaña
- Ruta del Cares ofrece la experiencia senderista más espectacular, con 11 kilómetros entre Poncebos y Caín.
- La Hermida se disfruta sobre todo en coche, con miradores, pueblos, vías ferratas y el río Deva.
- Los Beyos combina carretera panorámica, bosques, cascadas y acceso a la vertiente asturiana de los Picos.
- El riesgo de desprendimientos existe en todos estos entornos, especialmente después de lluvia o viento fuerte.
- Para una primera visita, yo elegiría el Cares a pie y La Hermida o Los Beyos en coche.

El Cares concentra la experiencia más completa
La Ruta del Cares es el recorrido más famoso del parque y atraviesa la garganta excavada por el río entre Poncebos, en Asturias, y Caín, en León. El tramo habitual mide unos 11 kilómetros por sentido, de modo que hacerlo completo de ida y vuelta supone aproximadamente 22 kilómetros y entre 6 y 8 horas, según el ritmo y las paradas.El camino sigue en buena parte el antiguo canal construido para abastecer la central hidroeléctrica de Camarmeña. Hay túneles, puentes, pasos tallados en la roca y paredes que se elevan de forma vertiginosa sobre el cauce. La imagen es espectacular, pero no conviene confundir un sendero bien marcado con un paseo sencillo.
Qué dificultad tiene realmente
Desde Poncebos se concentra una subida notable durante los primeros kilómetros. Después el trazado resulta más llevadero, aunque continúa siendo estrecho y expuesto en varios puntos. No hace falta material de escalada, pero sí calzado con buen agarre, equilibrio y atención cuando coinciden grupos en ambos sentidos.
Yo no intentaría completar la ruta con niños pequeños, perros poco acostumbrados a la montaña o personas con vértigo intenso. Para disfrutarla de verdad conviene salir temprano, llevar agua suficiente y decidir antes si se hará la ida y la vuelta o si se contratará un transporte para regresar desde el otro extremo.
La Hermida se entiende mejor entre carretera, río y miradores
El desfiladero de La Hermida sigue el curso del río Deva entre Cantabria y Asturias. Tiene alrededor de 20 kilómetros y paredes que alcanzan aproximadamente los 600 metros en algunos sectores, por lo que es una de las grandes entradas naturales a Liébana desde la costa cantábrica.
La carretera N-621 atraviesa el cañón y permite contemplarlo sin afrontar una caminata larga. El recorrido gana mucho si se hace sin prisas, aprovechando las zonas permitidas para detenerse y acercándose a lugares como el mirador de Santa Catalina, el entorno de La Hermida o la zona de Urdón.
La carretera puede ser estrecha y tener tráfico, así que nunca aconsejaría detenerse en un arcén improvisado para hacer una fotografía. La mejor postal no siempre se consigue bajando del coche en el primer hueco, sino esperando un mirador seguro y observando cómo cambian la luz y las sombras sobre la caliza.
Una opción para quienes buscan aventura
En La Hermida también hay varias vías ferratas. Algunas rutas incluyen puentes tibetanos y pasarelas colgadas sobre el desfiladero, con recorridos de unas 3 o 4 horas y niveles que pueden llegar a K4, es decir, una dificultad media o media-alta.
El acceso puede ser libre, pero el material y la experiencia importan mucho. Si nunca has hecho una vía ferrata, mi recomendación es contratar un guía local en lugar de improvisar con material prestado o afrontar una pared vertical sin conocer el recorrido.
Los Beyos muestran una montaña más verde y menos concurrida
El desfiladero de Los Beyos sigue el curso del río Sella por la carretera N-625 y conecta el entorno de Amieva y Ponga con Sajambre y la montaña leonesa. Su paisaje resulta diferente al del Cares, con bosques caducifolios, aldeas aisladas y una vegetación más abundante en muchos tramos.
Es una opción especialmente buena para recorrer en coche, detenerse en puntos seguros y combinar el trayecto con lugares como Puente Vidosa, la cascada de Aguasaliu o el mirador de Les Bedules. La cascada alcanza unos 20 metros y añade un detalle muy agradecido a una ruta que ya destaca por sus paredes y curvas.
Los Beyos también tienen una dimensión cultural. El desfiladero da nombre al queso de Los Beyos, elaborado tradicionalmente en los pueblos de la zona. Para mí, esa conexión entre paisaje, ganadería y gastronomía explica mejor la identidad de la montaña asturiana que cualquier visita rápida limitada a hacer fotografías.
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Gargantas para senderistas con más experiencia
Desde el entorno de La Hermida parte la subida de Urdón a Tresviso, un itinerario muy exigente que salva unos 825 metros de desnivel mediante numerosas revueltas. No es una excursión para empezar el día sin preparación, especialmente con calor, niebla o suelo mojado.
En la vertiente de Ponga también aparecen el desfiladero del Ponga y caminos históricos como la Senda del Arcediano. Esta última ronda los 10,4 kilómetros en uno de sus tramos, con cerca de 948 metros de desnivel y unas 6 horas de marcha. Son alternativas interesantes para quien ya conoce el Cares y busca menos concentración de visitantes.
Qué desfiladero elegir según tu plan
| Entorno | Mejor forma de visitarlo | Tiempo orientativo | Perfil recomendado |
|---|---|---|---|
| Garganta del Cares | A pie entre Poncebos y Caín | 6-8 horas ida y vuelta | Senderistas con buena resistencia |
| La Hermida | Coche, miradores o vía ferrata | Medio día o jornada completa | Viajeros, fotógrafos y amantes de la aventura |
| Los Beyos | Carretera panorámica y pequeñas paradas | 2-4 horas, según las visitas | Familias y viajeros que prefieren un ritmo tranquilo |
| Urdón y Tresviso | Ruta de montaña exigente | Jornada completa | Senderistas experimentados |
Si solo tienes un día, elegiría el Cares cuando la prioridad sea caminar y La Hermida cuando quieras combinar paisaje, pueblos y gastronomía. Los Beyos funcionan mejor dentro de una ruta por el oriente de Asturias, junto con Amieva, Ponga, Sajambre o Cangas de Onís.
En los periodos de mayor afluencia, el acceso a Poncebos puede complicarse por la falta de aparcamiento. Turismo Asturias ha previsto para 2026 servicios especiales de transporte en Semana Santa, algunos fines de semana de mayo y entre el 1 de junio y el 12 de octubre. Las fechas y horarios deben comprobarse antes de viajar porque pueden modificarse.
La planificación marca la diferencia en un desfiladero
La primavera avanzada y el comienzo del otoño suelen ofrecer el mejor equilibrio entre temperatura, luz y afluencia. En verano hay más horas de día, pero también más calor y visitantes; en invierno los días son cortos y pueden aparecer hielo, nieve o desprendimientos en las zonas altas.
Para el Cares llevaría como mínimo 1,5 litros de agua por persona, algo de comida energética, gorra, protección solar, una capa impermeable y el teléfono con la ruta descargada. La cobertura no es constante, así que no conviene depender del móvil para orientarse o pedir ayuda.
El Parque Nacional recuerda que estos macizos calizos están sujetos a desprendimientos naturales. Después de lluvias intensas, heladas o viento fuerte, el riesgo aumenta. Antes de salir hay que consultar el estado del sendero y respetar cualquier cierre preventivo, aunque el cielo parezca despejado en el punto de partida.
También conviene cuidar los detalles que suelen olvidarse. En el Cares están prohibidas las correas extensibles y la correa fija para perros no debe superar 1,20 metros. No abandones el sendero, evita acercarte al borde para fotografiarte y deja espacio cuando otro grupo necesite cruzar por una zona estrecha.Una primera visita que combine paisaje y territorio
Los desfiladeros de los Picos de Europa no son tres versiones del mismo paisaje. El Cares impresiona por su sendero suspendido sobre el río, La Hermida por su escala y sus actividades verticales, y Los Beyos por la mezcla de roca, bosque y vida rural.
Mi propuesta para una primera escapada sería caminar el Cares con calma y reservar otro día para recorrer La Hermida o Los Beyos en coche, parando en pueblos y probando productos locales. Así la visita no se queda en una fotografía espectacular, sino que permite entender cómo el agua, la montaña y las comunidades de Asturias, Cantabria y León han construido este paisaje.